viernes, 17 de julio de 2009

Brindis

-¿Me permiten un momento?- Dijo Carol, levantandose con un precioso vestido blanco, cualquiera que lo viera diría que no era un vestido nupcial, pero claro, la novia puede elegir lo que quiere llevar en la boda.
-Hace ya un tiempo que nos conocimos, Jack, Diana, Leigh y yo-- Como todos saben, han pasado millones de cosas, unas buenas y otras malas.-dejó un suspiro y miró al cielo- Pero hoy es un día de celebración.-
-Hoy, Celebramos dos bodas, cuatro personas que quieren pasar sus vidas juntas, y realmente... hemos pasado tantas cosas que a nadie le gustaría ver, que estar hoy aquí es un orgullo, y un placer, gracias por elegirnos como padrinos de vuestra boda, y como compañeros de vuestra nave.-Carol, se iba emocionando poco a poco, casi se le saltaban las lagrimas, jack, quien por primera vez llevaba un traje, interrumpio a carol para que no llorase y dijo: -Sois la mejor pareja que h conocido, en la vida, creo que no podría tener mejores compañeros que los que hoy hay aquí, quizas alguno de vosotros no es tan cercano, pero bueno, uno piensa en hacer una boda intima con la familia y los amigos y acaba viniendo hasta el presidente del consejo estelar.- Hubo risas, incluido del propio presidente del consejo, del presidente de Dundalk y sobretodo, de los amigos mas cercanos y la familia.
Pero claro, cuando anuncias que os casais, los cuatro y acabas de salvar al mundo, hay mucha gente interesada en estar en la boda y en salir en las fotos.

-Tambien quiero agradecer al padre de Diana, que esté aqui, porque ha sido duro pero al final, todo ha salido bien, por cierto su nave, es la mejor nave en la que he estado metido, y su hija, una excelente capitana, un poco alocada a la hora de pilotar, pero divertido.-
-Sobre Leigh, que puedo decir... Solo darle las gracias, por salvarme el culo tantas veces y quizas, que una mujer con un callado, es mas peligrosa, que un hombre con un mando a distancia.- La expresión en su cara era de felicidad, total y aboluta.-
-Y sobre Carol, no puedo decir mucho mas, salvo que la amo, y que estoy tan contento de estar aquí que quien sabe si celebramos algo así cada día --
-Por lo demas, mira, mama, he sentado la cabeza- El estruendo de las risas llenó el ambiente, parecía que iba a continuar con un monologo. -Algunos me habeis conocido desde que era mas joven, otros es la primera vez que me veis, pero os aseguro una cosa, con esta panda que nos hemos juntado, Seguro que nos divertiremos. -Y para finalizar como decían en la última estación que pasamos, Que le den por culo a Atlas y que aguanten el mundo sobre sus hombros un par de milenios más. Capitana, ¿nos dá un permiso de un mes?-
Jack, levantó su vaso mientras las risas se hacían palpables, y todo el mundo miraba a Diana. Quien comenzó a coger un color rojizo en sus palidas mejillas, al sentirse el centro de la atención de cada vez mas gente.
-Bueno, me alegro que tengas el brazo levantado, para el brindis, pero ahora me toca a mi hablar, si eres capaz de mantenerlo todo el rato en alto, me lo plantearé.-La cara de Jack, cambió a una cara de, espero que no quiera hablar mucho, ni contar como salimos de la última.
-Tranquilo, no sufriras tanto como cuando… Bueno, dejemos que lo lean ellos mismos. Por favor, ¿me pueden traer la caja?- Uno de los multiples camareros, cogió una caja, la llevo a la mesa y se puso a repartir, por nombre las distintas agujas.-Esto señores y señoras es el libro, que saldrá a la venta en dos días.- Va firmado y dedicado-.La sorpresa fue mayúscula, incluso para Leigh. Nadie se esperaba eso y menos de ella, pero al fin y al cabo a la capitana era a qien le correspondía hacer esas cosas. Mientras tanto el brazo de jack, con el peso del vaso y la incomodidad del smoking se le iba haciendo mas visible, cuando ya casi no podía más, Diana volvió a hablar: -Veo que lo has aguantado, os concedo el mes de permiso, pero ni un día mas, que todo está por decidir. Por tanta gente que hace que merezca la pena jugarse el pellejo.- Salud.

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