miércoles, 8 de julio de 2009

el jarro de agua.

Bueno, esto va a ser algo divertido, voy a poner para empezar mi solución, la que yo le daría a los dos enigmas, reitero que es mi solución, no digo ni que sea real, ni valida, ni ninguna cosa así

Comenzaré con el aplauso con una sola mano, en mi opinión un aplauso con una sola mano suena a silencio, porque no puedes aplaudir, solo el aire moverse, por eso al joven le cuesta, porque lo que realmente debería de ser silencio es sonido, por eso no haya el sonido con una sola mano y por ello el maestro no puede añadir mas sonido, porque solo queda ese, cualquier sonido adicional no sería el sonido del aplauso con una sola mano.

La respuesta que yo doy es esa, pero... que significa esa respuesta, o el koan en general? En mi opinión, lo que dice es que estamos todos tan preocupados, incluso los propios monjes, en nuestros quehaceres diarios que nos olvidamos, de las cosas importantes, como el silencio, estamos tan ocupados con nuestras vidas,trabajos y busquedas o meditando (como le pasa al alumno) que nos olvidamos de la calma, la quietud y apreciar hasta el silencio, este koan, es tan valido para hoy como para el tiempo en el que fue comentado, pues sigue habiendo ruido.


Por otra parte, en el segundo, como dice laparca, la presión hace milagros, peeeero, en el zen, una de las cosas que siempre nos dicen es que habitualmente una de las condiciones para la iluminación es la gran duda, es decir el momento de crisis, pensando el maestro que la humillación de volver a casa sin haberlo logrado será esa crisis, le da tiempo, haciendo que la humillación sea mayor, y cuando el maestro se da cuenta de que no es esa la gran duda del aprendiz, le dice lo del suicidio. lo tenía todo para alcanzar la iluminación, menos la gran duda.

Hyakujo quería designar a un monje para abrir un monasterio. Les dijo que aquel que contestara la pregunta con mas habilidad ganaría el puesto. puso un jarro de agua en el suelo y preguntó: "¿Quien puede decir lo que es sin pronunciar su nombre?""Nadie podría decir que es un zueco" Dijo el monje jefe. Isan, el monje cocinero, volcó el jarro con el pie y se fue. Hyakuyo sonrió y dijo: "Ek monje jefe pierde"e Isan se convirtio en el maestro del nuevo templo.

1 comentario:

tita hellen dijo...

Lo que algo es no es por el mero hecho de nombrarlo, lo es porque lo es. Supongo que esa es la respuesta, no?