lunes, 7 de septiembre de 2009

Un golpe de zen


Hace mucho tiempo en Japon, solian usarse faroles hechos con bambu y papel, llevando dentro una vela. Un hombre ciego, al acabar de vistar a un amigo, este le ofrecio llevar consigo un farol de vuelta a casa.

“No me hace falta ningun farol,” dijo, “oscuridad o luz es lo mismo para mi.”

“Ya se que no necesitan un farol para encontrar tu camino,” respondio el amigo, “pero si no llevas una, alguien podria chocarse contigo, asi que debes llevar una.”

De este modo el ciego tomo el farol y partio hacia su casa. No habia andado mucho cuando alguien se choco de frente con el.

“¡Mira por donde vas!”, exclamo el ciego, “¿Acaso no ves este farol?”

“Tu farol se ha apagado, hermano”, respondio el extraño.


Bueno, el koan de esta semana era bastante complicado o al menos a mi me lo ha parecido. quizas sea una alegoría de que alguien te da la luz, recorres un camino y cuando en ese camino aase te apaga la luz, tu sigues creyendo que la tienes contigo hasta que tropiezas con algo y te das cuenta o te lo dicen, que la luz ya no existe.
Bueno, ahora la parte importante puede ser, la de la reacción, como crees que tienes luz y tienes la razón, porque te deberían de ver, por muy ciego que estes, sueltas el eh, mira por donde vas.


Este es mas chulo, esta semana es muy sencillito.

Hakuin solia hablarle a sus discipulos sobre una mujer mayor que tenia una tienda de te, alabando su entendimiento del Zen. Los estudiantes se negaban a creerle, y solian ir a la tienda a comprobalo por ellos mismos.

Cuando la mujer los veia entrar, podia saber de un vistazo si venian a por te o a fisgonear sobre su entendimiento del Zen. En el primer caso, los atendia con gusto. En el segundo, les pedia a los alumnos que les siguiesen a la trastienda. En el instante en que les obedecia, los golpeaba con un hierro para atizar el fuego.

Nueve de cada diez no escapaban sin un golpe.

1 comentario:

tita hellen dijo...

nadie le mola que le pongan a prueba, ser el monito de feria de nadie y que le hagan demostrar sus talentos de manera constante.

Si quieres venir a mi salón de té bien, si vienes a tocarme las narices, mejor no vengas, no?